

– Todo inició con una nieve –
En el pórtico del Cine Roxy de Guadalajara,
Don Carlos Gallardo ofrecía sus primeras creaciones,
inspiradas en una nieve de limón que recordaba de su infancia.
Junto a su esposa, Doña María, dio vida a un legado
que en 1946 llegaría a la Ciudad de México para quedarse.
Hoy, ocho décadas después, la cuarta generación de la familia
preserva esa esencia que continúa despertando alegría pura
en quienes regresan –una y otra vez– a Nevería Roxy.
Roxy es…
Nevería porque nuestra nieve, nuestros sabores y la calidad que nos distingue convierten momentos cotidianos en algo especial que se disfruta a conciencia.
Nostalgia porque al hacer las cosas bien por décadas, nos volvimos parte de una tradición compartida por muchas personas.
De México porque nuestra identidad ocupa hoy un lugar profundamente familiar en la ciudad y en el cariño de quienes la han hecho parte de su historia.


